Apuntes sobre feminismo de la diferencia

 

Imagen: Nina Paley: "Godesses" (encontrada en internet).

- Desde el feminismo de la diferencia es imposible crear categorías, y esta no es señal de una debilidad del pensamiento, sino justo lo contrario, pues no se trata de un pensamiento cerrado y terminado que pretenda interponerse entre la realidad y yo, y porque no se trata tampoco de generar argumentos para debatir con los hombres, combatirlos o convencerlos. Ambas cosas, más que propias del pensamiento, lo son de las ideologías. A decir verdad, la sola palabra pensamiento revela movimiento y dinamismo, intercambio, pone de manifiesto la vida.

Sin tener como fruto ciertas "categorías", el feminismo de la diferencia ha generado una estimulante y compleja teoría, conceptos, preguntas... Todas estas palabras que permiten "nombrar lo que es" (dice Luisa Muraro).
Hablar en lengua materna.
Apertura y relación, últimamente son las ideas que más se me vienen al pensamiento cuando digo feminismo de la diferencia, y ambas desembocan en la libertad femenina, mi libertad, que es una experiencia y no un proyecto, ni mucho menos el resultado de alguna legislación o confrontación.

- La igualdad, la neutralidad, todo lo que se ha dicho y escrito con el objetivo de enmascarar la diferencia sexual, incluida la androginia, no solo implica para nosotras la pretensión o el mandato de que adoptemos al hombre y a su cultura como medida de la humanidad, sino, más profunda y peligrosamente, son la expresión del deseo masculino real, más allá de todo cinismo misógino, de eliminar la diferencia sexual, porque son ellos y solo ellos, los que temen a la diferencia sexual, reniegan de la propia y han soñado durante toda la historia patriarcal con esta eliminación.


Ese sueño fue la pesadilla de la que nos despertamos gracias a tantas otras y con ellas.

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